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Guardias Rurales

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Miércoles, 2-enero-2008
FARMACÉUTICOS

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Últimamente estamos recibiendo bastantes quejas de farmacéuticos ( titulares y adjuntos )  e incluso de alcaldes de pueblos grandes y pequeños que, hartos de “mendigar” al Colegio y a  la administración una solución al tema de las guardias recurren a nosotros para que mediemos en este tema.

Y es que resulta difícil de creer  que un tema tan “viejo” como este todavía no se haya resuelto; por ello están empezando a aparecer “movimientos regionales” de presión, cómo podéis ver a continuación en estos tres artículos que os he seleccionado.

Desde este sindicato no queremos – ni podemos – ser ajenos a esta problemática y vamos a pedir información y explicaciones a Colegio y Dirección General.

Si eres un afectado, o simplemente te interesa el tema, haznos llegar por favor tu postura y opinión que sin duda nos será de gran utilidad. Muchas gracias.

Tomeu Llull. E-mail: tomeu.llull@hotmail.com

Los rurales se movilizan y plantean crear una asociación en defensa de sus intereses

Representantes de la farmacia rural española se han dado cita en el Colegio de Farmacéuticos de Madrid en una nutrida reunión de la que se desprenden dos grandes conclusiones: se plantean crear una única asociación que aúne sus intereses y acudir al Consejo General de COF y colegios para que creen vocalías de rurales.

R. García del Río. rosario.garcia@unidadeditorial.es 10/12/2007

Esta reunión ha supuesto la materialización de una idea fraguada en verano por Isabel Enríquez y Antonio Galán, vocales de Farmacia Rural de Madrid y Ciudad Real, y por las asociaciones de rurales de Cataluña (Afruc) y Andalucía (AFAR), y que recogió como primicia este periódico.

A ellos se han sumado, las vocalías de los COF de Albacete y Guadalajara, de reciente creación; la Vocalía de Farmacéuticos en Núcleos de Farmacia Única del COF de Zaragoza, y agrupaciones de farmacéuticos de pequeños municipios de Toledo o Segovia.

Las inquietudes

Sobre la mesa, explica Enríquez a CF, en primer lugar, se analizaron los problemas de la farmacia rural en la actualidad, apareciendo, en primer término, la cuestión de las guardias, pero también las dificultades para la formación, la baja rentabilidad y lo complejo que es encontrar personal.
Seguidamente, se abordaron cuáles serán los retos para el futuro, donde los protagonistas fueron receta electrónica, agrupaciones de farmacias y la defensa del modelo. Respecto a este último punto, los asistentes coincidieron en la necesidad de reforzar el papel de la farmacia rural como eje para la defensa del modelo español de Farmacia, precisamente ahora cuando se está cuestionando desde Bruselas.

Asimismo, pretenden incidir en su rol como eslabón dentro del sistema sanitario por su cercanía con el paciente, en zonas donde el médico sólo acude algunos días de la semana.

Castilla y león

Por otro lado, el presidente del Consejo de COF de Castila y León (Concyl), Javier Herradón, explica a CF su intención de comenzar a crear vocalías de Farmacia Rural en las nueve provincias de la región y empezar a trabajar con sus representantes para atajar los problemas que se presentan en cada zona.

En este sentido, considera que debe ser prioritaria la creación de las vocalías provinciales y, en último término, que el Consejo General tome partido para “ayudar a coordinar las actuaciones que emprendan”, pero descarta que sea necesaria una vocalía nacional, “puesto que las características de cada autonomía, incluso de cada provincia, son muy distintas”.

Los primeros pasos

En una reunión que se celebró en verano y que CORREO FARMACÉUTICO recogió en primicia se comenzó a fraguar lo que ya empieza a ser un movimiento coordinado entre los representantes de los farmacéuticos rurales de España. Los COF de Ciudad Real y Madrid y las asociaciones de Cataluña (Afruc) y Andalucía (AFAR) se citaron para buscar apoyos en su lucha por solucionar los problemas a los que se enfrentan los boticarios rurales y plantearon, por primera vez, la necesidad de crear una Vocalía Nacional de Farmacia Rural.

Horarios y guardias. La profesión coincide en evitar “turnos inútiles”, que quedarían cubiertos con los horarios ampliados

Urge reestructurar las guardias sin dañar el servicio

Boticarios claman por una reestructuración de los turnos de guardia, sin perjuicio del servicio a la población. Desde que en 2003 el Tribunal Supremo dictara una sentencia histórica en la que cuestionaba que se introdujeran módulos horarios de forma restrictiva, basándose en la Ley 16/1997 de Regulación de los Servicios de Farmacia, e indicaba que sólo deben fijarse mínimos de cobertura asistencial, los horarios de las boticas han cambiado y, como consecuencia, las guardias.
A pesar de que una sentencia posterior, también del Supremo, establecía que no se podían realizar horarios a la carta, ya nada ha vuelto a ser como antes.
Tanto en las grandes urbes como en los pueblos la mayoría de las boticas no sujetas a horario ampliado sufren graves problemas de rentabilidad cada vez que hacen guardia, porque las farmacias de 12 y 24 horas acaban absorbiendo las urgencias de la población.
En este sentido, la profesión se plantea desde hace tiempo la necesidad de reorganizar las guardias y evitar así que haya boticarios “haciendo guardias inútiles”. Así lo ve la vocal de Oficina de Farmacia del COF de Madrid, Ana María Quintas, una de las pocas provincias que ya han llevado a cabo una reestructuración de los turnos, “con un beneficio claro para las oficinas pequeñas”.
La norma madrileña permite desde hace ocho años que farmacias ubicadas en zonas cubiertas por otras de horario ampliado puedan abstenerse de hacer turnos, aunque notificando cada octubre el planteamiento de cada titular. De manera que para 2008 la capital cuenta con 55 farmacias de 24 horas; 120 de 12 horas todos los días; 529 de 12 horas de lunes a sábado, y el resto de horario mínimo de apertura.

Turnos al uso

No obstante, a pesar de esta distribución, tan clara a priori, el COF se encuentra con el problema añadido de poner especial celo en que se cumplan estos horarios y con que determinadas zonas, como el distrito Usera-Villaverde, no cuenten con un establecimiento de 24 horas, por lo que “hay que hacer turnos al uso”, dice Quintas.
En Sevilla, la situación es bien distinta, pues una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía dio en 2001 la razón a un farmacéutico que recurrió el decreto 116/97 que regula los horarios y guardias en la región.

Explica el secretario del COF sevillano, Pedro Vaquero, que “la ciudad cuenta con muy pocas farmacias de 12 y 24 horas acogidas a decreto, bastantes con horario a la carta y una mayoría sujetas al horario colegial”, lo que provoca que, a pesar de haber muchas boticas con horario ampliado, “sigue siendo necesario completar el turno de noche con guardias obligatorias”. Esta situación incide sobre todo en las boticas con horario mínimo y va en perjuicio del sistema, sostiene Vaquero.

“Cada vez son menos las farmacias que quieren hacer horarios de 24 horas y estar en los carteles de Guardia, lo que pone en serio peligro el servicio público, especialmente de noche”, lamenta.
Otra de las comunidades que recientemente ha reorganizado su turno de guardias ha sido Extremadura, tras la publicación en septiembre del Decreto 293/2007. En esta autonomía, según la secretaria del COF de Badajoz, Encarna Comerón, la situación ha mejorado “considerablemente, ya que se adapta a la idiosincrasia de ambas provincias”.

Pero reconoce a CF que hay casuísticas que podrían mejorar, como es el caso de aquellos pueblos con dos oficinas de farmacia y un centro de salud, donde ambas tienen que hacer guardia todos los días cada seis meses.
Aparece así la situación agravada del medio rural en lo que a turnos de guardia se refiere. Precisamente, el COF de Madrid acogió el 30 de noviembre una reunión de los representantes de los farmacéuticos rurales en España, donde uno de los temas estrella fue la cuestión de las guardias y la necesidad de abordar urgentemente cambios en pro de la supervivencias de estas boticas.
Isidoro de Fuentes, vocal del COF de Palencia, sugiere una reestructuración de las guardias en función de las características de la región, “como despoblación, infraestructuras, puesto que actualmente no son rentables, por una sobrecarga de horas inútiles, por la falta de personal y porque el convenio laboral se ceba en particular en las guardias rurales”.

En la misma línea, el vocal de Farmacia Rural de Ciudad Real, Antonio Galán, pone sobre la mesa la idea de planificar los turnos en colaboración con comunidades limítrofes, ya que “en muchos casos es más funcional y accesible para un usuario de la provincia de Guadalajara tener una farmacia de guardia en territorio turolense”.

Las CCAA ya trabajan en racionalizar las guardias

Profesionales de oficina de farmacia han pedido reiteradamente la necesidad de racionalizar los turnos de guardia, y las comunidades autónomas comulgan con este criterio, siempre que la población tenga garantizado el servicio. De hecho, muchas de ellas trabajan ya en iniciativas y decretos que modifican el modelo tradicional de organización de estos turnos, fundamentalmente desde la aparición de los módulos de horario ampliado y por la creciente despoblación del medio rural.

Es el caso de Murcia, donde, desde hace dos años, una resolución de la Dirección General de Farmacia regula el número de oficinas de guardia por tramos de población, según explica a CF el responsable del Departamento, Casimiro Jiménez. “En las zonas farmacéuticas en las que hay un establecimiento abierto 24 horas se permite la posibilidad de pedir la exclusión para el resto de boticas de esa zona”, apostilla. Además, indica, en Murcia la legislación permite hacer guardias localizadas en el medio rural, es decir, “aquéllas en las que no es necesaria la presencia física del farmacéutico, sino que está localizado por medio de un busca o teléfono móvil”.

Guardias localizadas

Esta situación se permite también en la Comunidad Valenciana, “especialmente sensible a los problemas en los municipios de poca población”, dice su director de Farmacia, José Eduardo Clérigues. “Nuestra norma de regulación de los servicios de urgencia y horarios de las farmacias prevé la excepción de las guardias en los de muy escasa población y próximos a municipios grandes, así como un sistema de localización en municipios de farmacia única que sustituye a la presencia física del farmacéutico”. Asimismo, está permitida la rotación entre las distintas localidades de una misma zona farmacéutica, “por lo que el número de guardias queda reducido sensiblemente. Además, pueden reducir su horario de apertura hasta las 20 horas semanales”, sostiene.

En Madrid, el planteamiento es más laxo, porque incluso la Administración pretende ser lo menos intervencionista posible, siempre que la población tenga acceso al medicamento. En palabras del director de Farmacia madrileño, Jorge Fernández Ordás, “la Consejería de Sanidad vela por el cumplimiento del servicio, pero es el COF el que regula los calendarios”.
En la capital, en general, no hay problemas, porque la existencia de oficinas con horario de 24 horas facilita la cobertura, mientras que para las zonas rurales ya en 2003 Consejería y COF mantuvieron una reunión para ver qué se hacía con las boticas que estaban permanentemente abiertas. Fernández Ordás informa de que se analizaron diecisiete casos, de cuyo análisis se desprendió un acuerdo por el que se resolverían favorablemente las solicitudes de modificación de horario de las zonas rurales que informaran de un acuerdo previo entre las farmacias.
Las particularidades del País Vasco, “con núcleos próximos entre sí y bien comunicados”, facilitan la estructuración de estos turnos, pone de manifiesto el director de Farmacia de la comunidad, Gonzalo Trincado. “Las guardias se organizan por zonas farmacéuticas y la normativa contempla la unificación de estas zonas para los turnos, con lo que el servicio de urgencia se reparte entre establecimientos de dos zonas distintas, con turnos cada vez más espaciados”, apostilla.
En el caso de las capitales, Bilbao, San Sebastián y Vitoria, existe un modelo particular. Cada año son una, dos o tres (dependiendo de la población de cada ciudad) las boticas que manifiestan a Sanidad su intención de realizar el turno de 11 de la noche a 9 de la mañana los 365 días del año, “lo que facilita la identificación de estos establecimientos por parte de la población”, subraya Trincado.

Manos a la obra

En general, las autonomías comparten la idea profesional de que en muchos casos las guardias no son rentables ni realmente necesarias, por lo que están implantando medidas para paliar los esfuerzos de la botica, y las que no lo han hecho todavía, como en el caso de Aragón, consideran que deberían hacerlo. “Sobre esta cuestión aún no hemos decidido nada, pero si es algo que preocupa a los farmacéuticos, los colegios nos lo plantean y medimos que no haya un impacto negativo en la accesibilidad del paciente al medicamento, nos pondríamos de acuerdo”, manifiesta la consejera aragonesa, Luisa María Noeno. Precisamente en esta autonomía, por su ruralidad, precisa del abordaje de los turnos de urgencia, ya que el 50 por ciento de la población urbana está en Zaragoza, el 73 por ciento de la población rural, en la provincia y el resto repartido en 600 kilómetros desde el pirineo al sur de Teruel.

Aún mucho por hacer

El último sondeo realizado por CF entre boticarios indica que muchas zonas tienen pendiente una reestructuración de los turnos de guardia, por los horarios ampliados en las urbes y la despoblación del medio rural (ver CF del 10-XII-2007).

Movimientos

Las autonomías están moviendo ficha en los últimos años en la regulación de las guardias. Es el caso de Canarias, cuyo proyecto de decreto sobre horarios y guardias, aún pendiente, liga los turnos a centros de atención continuada.

Realidad palpable

Un análisis socio-económico encargado por el COF de La Coruña apunta a la necesidad de revisar las guardias en la provincia, en función del parámetro del índice de esfuerzo horario.

Antecedentes

Hace tres años ya recogía CF la petición de boticarios rurales de cambiar el modelo tradicional de turnos de guardia, ajustándolos a las necesidades reales y atenuar la carga humana y económica que les impone.

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